Desconfíe del que no le gustan las papas fritas

Le podrá parecer una obviedad, pero la ciencia confirma que elegimos los alimentos en función de su gusto y textura. “Y las grasas son responsables de las propiedades sensoriales de muchos platos y contribuyen ampliamente al placer de comer”. Esta afirmación forma parte del Programa de Nutrición Humana del School of Public Health de la Universidad de Michigan (EE UU). La preferencia por lo graso es universal y también responde a factores evolutivos por su valor en la supervivencia: “Con menos cantidad aportan más calorías que las proteínas y los carbohidratos”, explica la neurocientífica Susan Schiffman en un estudio publicado en Psychological Science. Hacen que las comidas sean más ricas y permiten la perpetuación de la especie. Razones para que le chiflen las patatas fritas, sobran. Pero hay más.