Desde Chile hasta Líbano, las protestas estallan por cuestiones monetarias

En Chile, el detonante fue el aumento a las tarifas del metro. En Líbano, se trató de un impuesto a las llamadas por WhatsApp. El gobierno de Arabia Saudita actúo en contra de los narguiles. En India, fueron las cebollas.

En las últimas semanas, artículos que constituyen un gasto menor se convirtieron en el centro de la furia popular en todo el mundo, pues ciudadanos frustrados han llenado las calles en protestas inesperadas que emanaron de una fuente de frustración efervescente motivada por una clase de élites políticas consideradas irremediablemente corruptas e injustas o ambas. Así fue como fuimos testigos de manifestaciones multitudinarias en Bolivia, España, Irak y Rusia, precedidas por la República Checa, Argelia, Sudán y Kazajistán en lo que ha sido un continuo redoble de agitación a lo largo de los últimos meses.


A primera vista, muchas de las manifestaciones se asemejaban más que nada en sus tácticas. Las semanas de incesante desobediencia civil en Hong Kong sentaron las bases para una estrategia de confrontación impulsada por demandas económicas o políticas de muy diversa índole.