Desinfectantes contra gérmenes: ¿cuál gana la batalla?

Con el reciente aumento en el uso de desinfectantes (geles para manos, toallitas húmedas para carritos de supermercado, entre otros), ¿ha habido algún impacto real en la prevención de la transmisión de gripas, influenza y otros males?

La respuesta breve es nadie lo sabe, porque nadie ha realizado estudios para determinar si los desinfectantes de manos han disminuido el número de enfermedades contagiosas en el público en general.


A nivel personal, la buena higiene de manos claramente puede hacer una diferencia en el estado de la salud. Un estudio publicado en 2008 en The American Journal of Public Health concluyó que mejorar la higiene de las manos, sin importar el método para hacerlo de los participantes, reducía las enfermedades gastrointestinales en un 31 por ciento y las infecciones respiratorias en un 21 por ciento.

La clave para detener las enfermedades es romper la cadena que permite a los patógenos ser transmitidos de persona en persona. Eso se puede lograr al lavarse las manos o usar desinfectantes.

Sally Bloomfield, una experta en higiene de manos y profesora honoraria en la London School of Hygiene and Tropical Medicine, dijo que ella siempre lleva desinfectante de manos cuando viaja. “Los sanitarios del aeropuerto de Londres frecuentemente están limpios porque están bien diseñados para asegurarse de que nos lavemos las manos —y nos las sequemos — correctamente”, afirmó, pero algunos baños en trenes dejan mucho que desear.