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lunes 14 de junio de 2021
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Diego Maradona: el más humano de los inmortales

El día en que Diego Armando Maradona se despidió, mientras su voz se quebraba y el lugar que había sido su hogar se agitaba y sollozaba, su mente se desvió hacia los errores que había cometido y el precio que pagó por ellos.

En su momento de despedida, no buscó la absolución. En cambio, todo lo que pidió fue que el deporte que había amado, y que lo había adorado, el juego que dominó e iluminó y que elevó al nivel de un arte, no se viera empañado por todo lo que hizo.

La última línea de su discurso de ese día, que fue la última vez que honró a La Bombonera, la casa de Boca Juniors, el club que lo tenía en el corazón, se convirtió en un aforismo argentino. “La pelota no se mancha”, le dijo a la multitud que lo adoraba.

nytimes.com  (www.nytimes.com)