Dios, alcohol y hasta marihuana: los lucrativos negocios de las órdenes religiosas

Enclavado en las montañas Chartreuse, en Francia, el monasterio de la Gran Cartuja es el hogar de un claustro de monjes católicos.

Los miembros de la orden cartuja evitan el contacto con el mundo exterior para enfocarse mejor en la contemplación y la oración.


Pero este escenario místico es la cuna de un producto totalmente terrenal, el Chartreuse, un licor de alta gradación alcohólica producido con una receta que, se dice, fue entregada a los cartujos en 1605.