Diseño de futuros: qué «cosas comunes» del presente nos van a avergonzar en diez años

Cómo me gustaría ser una madre en los años 80, darles a mis hijos Chikenitos sin culpa con el noticiero de la tele como sonido de fondo», escribió semanas atrás, a la hora de la cena, una tuitera con hijos chicos. El «sin culpa» de hace 20 o 30 años para la clase media también incluía no ponerse el cinturón de seguridad en el auto (y hasta llevar un vehículo atiborrado de personas, por encima de lo permitido). O comprar cigarrillos de chocolates para volver cool y aspiracional este hábito desde la niñez (en una época en la que las principales compañías de tabaco se publicitaban como «la marca más elegida por los médicos»). O, después de cenar, poner a Olmedo o Benny Hill, con sus chistes homofóbicos o cosificadores de mujeres.

Así como hace relativamente poco tiempo muchas conductas, hábitos y decisiones que nos resultaban normales hoy nos parecen inadmisibles, es seguro que de aquí a unos años varias de las cuestiones que hoy consideramos «naturales» nos resulten extrañas. Y probablemente en un lapso menor al descripto en el primer párrafo, porque la dinámica de cambio se está acelerando. Las redes sociales, por ejemplo, amplifican y le dan velocidad a la formación de nuevos consensos o tomas de conciencia.