Dólares, ruegos y una charla con Fidel. La deuda millonaria de tres países que la Argentina no puede cobrar

Los Bielsa vienen de familia erudita. Un poco por eso y otro tanto por su amor a Roma, Rafael, el excanciller, describe una faceta de Néstor Kirchner con sofisticación y en italiano: con las cuentas era un accanito, lo recuerda. En rioplatense, quiere decir que se trataba de un cobrador emperrado.

Con ese espíritu, el expresidente le ordenó a su ministro viajar a Cuba en octubre de 2003. Kirchner quería descongelar las relaciones con Fidel Castro, puestas en el freezer tras llamar «lamebotas» a Fernando De La Rúa, pero también cobrar una olvidada deuda millonaria de ese país con la Argentina. Se sabe, Kirchner no disociaba la política de las finanzas.


Rafael Bielsa intentó cumplir la orden de Kirchner durante el tiempo que estuvo en el Gabinete, pero no pudo. Su nombre forma parte de una lista de frustraciones en la que también están funcionarios de Carlos Menem y de Raúl Alfonsín. El último en tropezar con la tarea fue, el año pasado, Marcos Peña, jefe de Gabinete de Mauricio Macri.