Donald Trump está cada vez más cerca de su propio Watergate: habla la congresista que investigó a Nixon

Crecen los efectos colaterales de la decisión del presidente Trump de despedir al director del FBI James Comey la semana pasada. Dicha decisión se produjo pocos días después de que Comey pidiera más recursos para investigar las interferencias de Rusia en las elecciones de 2016. La bancada demócrata del Senado está amenazando con no votar un nuevo director para el FBI si no se nombra un fiscal especial para investigar los vínculos que pudieran existir entre la campaña de Trump y Rusia. Mientras tanto, aumenta la presión sobre el gobierno para que se revele si Trump ha grabado secretamente conversaciones en la Casa Blanca. El viernes Trump declaró por Twitter: “Será mejor para Comey que no haya ‘grabaciones’ de nuestras conversaciones, antes de que empiece a filtrar [información] a la prensa”. La posibilidad de que haya grabado conversaciones en la Casa Blanca ha dado lugar a numerosas comparaciones entre Trump y el expresidente Richard Nixon, que renunció el 8 de agosto de 1974, tres días después de la publicación de una cinta en la que se lo escuchaba hablando sobre el allanamiento del Watergate. Nixon había intentado rechazar la intimación del Congreso a dar a conocer la grabación, pero finalmente la Corte Suprema lo obligó a hacerlo. Más tarde, esta grabación fue popularmente conocida como “la cinta del escándalo”.