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jueves 28 de octubre de 2021
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Dulce matanza: cómo las drogas (legales) han convertido EEUU en un ejército de zombis

A principios de los 90 uno de los capitanes de la industria farmacéutica estadounidense tuvo una idea. Hasta entonces el mercado de los medicamentos opiáceos más fuertes estaba restringido a los enfermos de cáncer, unos cuatro millones de recetas al año. Pero, ¿y si ampliáramos el abanico de posibles consumidores? ¿Por qué no ofrecer por ejemplo oxicodona para el dolor de espalda, de rodilla, para la artritis o la fibromialgia? Las ventas se multiplicarían exponencialmente, decenas de millones de personas los tomarían. Pequeño problema: aquellas pastillas era tan fuertes que podían matarte rápidamente. Gran solución: una película protectora llamada ‘contin’ en la pastilla que permitía la disolución lenta dentro del organismo. Había nacido el OxyContin, el fármaco más exitoso de la historia reciente. El asunto fue que alguien descubrió que si machacabas la pastilla y te la metías por la nariz, rompías la película protectora y el colocón era impresionante. Aquel fue el principio de una película de terror que ha convertido a Estados Unidos en un ejército de zombis adictos y ha llenado las morgues de víctimas de sobredosis.

Hizo falta algo más. Los médicos eran al principio reacios a recetar derivados del opio por su poder adictivo. Para vencer esa resistencia Purdue Pharma inició una campaña millonaria para convencer a doctores y legisladores de que mitigar cualquier tipo dolor era un derecho humano y no eras un adicto por querer hacerlo. Un engaño monumental que convirtió a la familia Sackler —dueños de Pordue— en una de las más ricas del país mientras la epidemia de adicción y muerte se extendía. Porque cuando los yonquis ‘legales’ no tenían OxyContin a mano se bajaban a la esquina a pillar heroína. La empresa ha sido recientemente condenada a una multa millonaria que apenas supone una parte de sus beneficios. Y el mal ya está hecho y sigue extendiéndose. En 2020 murieron 93.000 estadounidenses por sobredosis de opiáceos, un 30% más que el anterior. Hay millones de adictos que pululan por las ciudades en escenas sobrecogedoras de las que daba fe una grabación reciente.

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