EE.UU.: el retorno del sindicalismo

Durante más de dos semanas, casi 50.000 trabajadores de General Motors, afiliados a United Auto Workers (UAW), han llevado a cabo huelgas en unas 50 fábricas. Con la avalancha de escándalos que caen sobre la Casa Blanca, la noticia pasa en silencio. Pero es un síntoma del regreso del sindicalismo a la escena política y económica estadounidense.

En la historia estadounidense, las movilizaciones en GM a menudo han tenido un gran impacto a nivel nacional, como fue el caso de la huelga de Flint en 1936, el movimiento de Detroit de 1945-1946 y la huelga de 1970. Los acuerdos de GM han servido como marco para las negociaciones con otros fabricantes de automóviles, como Ford y Fiat Chrysler, y sus múltiples proveedores.


Esta huelga se sitúa en el contexto del declive del sindicalismo en los Estados Unidos en las últimas décadas. Hoy, solo el 10.5% de los trabajadores estadounidenses están sindicalizados, en comparación con más del 30% a principios de la década de 1960. Alentadas por la desregulación financiera y económica, las compañías han trasladado sus actividades de fabricación al sur de los Estados Unidos y a países donde los costes de producción son más bajos.