10.5 C
Buenos Aires
martes 28 de septiembre de 2021
Cursos de periodismo

El 42% de pobres y la vagancia de los intelectuales

Dos “utopías” organizan el imaginario popular de la sociedad Argentina: movilidad social y justicia social. Las separa el tiempo, y las correlaciona el peronismo. Ese vínculo configura un horizonte dinámico compartido. Y es precisamente ese horizonte, el que está en violentísimo debate. Acá y en el mundo entero. Entender cómo se llega al 42 % de pobreza actual en Argentina impone una cierta historia.

La constitución nacional, en su preámbulo de 1852, invita a “todos los hombres de bien” a integrar una nación en construcción. Los inmigrantes no leyeron el texto en sus países de origen. Pero el hambre que intentaban dejar atrás y la diferencia salarial –un trabajador en 1890 ganaba en Génova, o en Marsella, un tercio de lo que se pagaba en Buenos Aires- mostraban que el “ascenso social” se lograba no bien se bajaba de la cubierta del barco. Los alimentos eran más baratos, de mejor calidad (la carne se incluía entonces por primera vez en su menú diario), y conseguir empleo resultaba relativamente sencillo.

Bastaba con cambiar de escenario para pasar de clase social. Mejor dicho, la misma clase social en Italia o en España no vivía del mismo modo que en la Argentina. Por eso la población creció impulsada por el torrente inmigratorio. Una precisión adicional: ni en sus países de origen, ni en la Argentina, los que bajaban de los barcos eran ciudadanos. Los extranjeros no votaban, la compacta mayoría de los obreros lo era, y hasta 1916 los nativos tampoco pudieron hacerlo.

eldiarioar.com  (www.eldiarioar.com)