El abogado de Donald Trump gana poder en una Casa Blanca bajo sospecha

Por estos días, una nueva figura se ha vuelto habitual en el Ala Oeste de la Casa Blanca. Se trata de un hombre de cabello plateado —bien peinado hacia atrás— que lleva unos anteojos sin armazón sobre la nariz, y un pañuelo blanco en el bolsillo del saco; es un abogado al que le gusta el pugilismo legal y que no tiene una función definida en un sitio donde se confrontan un montón de amenazas políticas y legales.

Marc E. Kasowitz, un abogado litigante civil neoyorquino que durante 15 años representó al presidente Donald Trump en sus negocios y quien es considerado el jurista más duro de Wall Street, se ha convertido, de pronto, en el mariscal de campo de una Casa Blanca bajo asedio. Es el abogado personal del actual mandatario, no es un funcionario del gobierno, pero ha estado hablando de establecer una oficina en el complejo de la Casa Blanca con el fin de manejar la defensa legal de su representado.


Sus visitas a la Casa Blanca han vuelto a plantear dudas sobre la línea borrosa entre los intereses públicos y privados de un presidente que encara problemas jurídicos. En los últimos días, Kasowitz ha aconsejado a los asesores de la Casa Blanca que hablen lo menos posible sobre la indagatoria de la interferencia de Rusia en las elecciones del año pasado, dijeron dos personas involucradas. Otro funcionario con conocimiento directo dijo que en una reunión algunos asesores le preguntaron si había llegado el momento de contratar abogados privados y les contestó que todavía no era necesario.