El «Año de Hidalgo», la polémica tradición política mexicana que puede complicar el inicio del gobierno de López Obrador

En un evento de la reciente campaña electoral la entonces candidata a la jefatura de Gobierno de Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, hizo una peculiar solicitud:

Pidió a los empleados públicos que evitaran el “Año de Hidalgo”. Y dijo: “Que no nos dejen las oficinas vacías”.


La candidata se refería a una vieja costumbre en la vida política de México.

En el último año de los gobiernos muchos funcionarios que concluyen su cargo cometen excesos en las finanzas públicas:

Se entregan contratos de forma irregular, hay contrataciones en plazas definitivas para amigos o personas recomendadas y se autorizan incremento de salarios.

Con frecuencia –sobre todo en gobiernos locales- “desaparecen” escritorios, computadoras, automóviles o se vacían cuentas bancarias.