miércoles 20 de febrero

El antichavismo busca un alzamiento popular que dé vuelta a los militares

“Sabemos que esto no es algo de una persona. Sabemos que esto va a tener consecuencias. Sabemos lo que es necesario para mantenernos en las calles de Venezuela hasta lograr la democracia. No vamos a permitir que se desinfle este gran movimiento de esperanza y fuerza nacional”, dijo Juan Guaidó al jurar como presidente encargado (interino) ante una multitud impactante en Caracas. El de ayer será, seguramente, un punto de inflexión en su vida. A partir de ahora, o bien lo espera, tras un camino extremadamente empinado, la responsabilidad de liderar una transición o, en su defecto, la persecución y la cárcel. ¿Dónde estará la clave de ese futuro difícil de escrutar? En la actitud que adopte el poder militar.

¿Cuál será, en definitiva, el grado de adhesión de los uniformados a Nicolás Maduro y a su decisión de reprimir lo que busca convertirse en un levantamiento popular?


Esa es, justamente, la gran esperanza opositora: que, a diferencia de lo ocurrido otras veces, su movimiento, que se plasmó en -al menos- cientos de miles de personas en las calles de la capital venezolana, derive en un alzamiento en toda la regla. El levantamiento, en ese escenario, tendría un respaldo -el internacional- y una apuesta de riesgo -el rol de la Fuerza Armada Nacional… ¿Bolivariana?