El argentino que creó las gafas «eternas» sin cristales que se adaptan a casi cualquier problema de la vista

Carlos Mastrangelo siempre tuvo una visión perfecta. Pero todo cambió cuando alcanzó la cincuentena.

«Necesito lentes para leer y me los tengo que poner y sacar cientos de veces al día para ver objetos de cerca y de lejos. Y lo detesto», le contó a BBC Mundo.


Probó entonces las gafas bifocales y multifocales, un invento del famoso político y científico estadounidense Benjamín Franklin -que se remonta al siglo XVIII y que se sigue usando hoy día- característico por llevar un llamativo recuadro en el cristal con una graduación diferente según la distancia. Pero el resultado no le convenció.

«No me gusta cómo se ven las imágenes; se ve la imagen distorsionada y de muy mala calidad y me dan migrañas. Imagínese cómo ve uno a través de un espejo de circo. Se ve todo muy deformado».