lunes 28 de noviembre de 2022
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El arte latinoamericano contra el modelo Picasso

Ignasi Aballí, uno de los grandes artistas conceptuales de nuestra época, ha firmado la intervención más radical de la 59 Bienal de Arte de Venecia. Descubrió en los planos del pabellón de España una extraña desviación de 10 grados en el edificio. La ha corregido. Al entrar en el espacio no se ve nada más que unas paredes blancas que varían ligeramente de las que ocultan. El vacío destaca la fuerza desnuda de la idea. La interpretación política no es ni insinuada. El texto de la curadora, Bea Espejo, abunda en preguntas. Las respuestas las tiene que encontrar el espectador.

La Bienal es pura geopolítica. En la de este año destaca el pabellón ruso, cerrado a cal y canto. Y, en días pasados, el mensaje de pésame por la muerte de la reina Isabel II a la puerta del británico. Pero, más allá del contexto de 2022, el prestigioso festival confirma un profundo giro ideológico. Reafirma que el arte asume su naturaleza colectiva, el mismo año en que la feria documenta 15 de Kassel, Alemania, ha sido curada por la agrupación Ruangrupa (que ha impulsado proyectos como Relatos Lumbung).

El año que viene se celebrará por todo lo alto el 50 aniversario de la muerte de Pablo Picasso y, aunque en los últimos días se ha discutido sobre su improbable cancelación, no hay duda de que su obra continúa vigente y activa, pero que ha caducado su modelo humano. Y creativo. Porque Picasso encarnó la figura del genio romántico, matérico e intempestivo, individualista y vertical, indiferente a los cuidados. Y en nuestra época predominan los proyectos grupales, el diálogo horizontal entre artistas, colaboradores y curadores, el uso de tecnologías digitales en conversación con las analógicas y la responsabilidad emocional.

washingtonpost.com  (www.washingtonpost.com)