viernes 14 de diciembre

El asesinato de Jamal Khashoggi y los juegos de tronos en Arabia Saudita… y más allá

Hay que remontarse al caso del diplomático estadounidense Alfred Erdos, quien mató a su colega Donald J. Leahy dentro de la embajada estadounidense de Guinea Ecuatorial en 1979, o al disparo que salió de la representación libia en Londres y terminó con la vida de la oficial de policía Yvonne Fletcher en 1984, mientras controlaba una manifestación opositora a Muamar Gadafi, para rastrear un caso tan bizarro de asesinato dentro de los límites de las misiones extranjeras alrededor del mundo como el del periodista Jamal Khashoggi en el consulado saudita en Estambul.

En el mediodía de 2 de octubre, el periodista saudita residente en Estados Unidos ingresó en el consulado de su país de esa ciudad turca con el fin de conseguir un qayd fardi, un papel que cualquier musulmán con intenciones de casarse conoce y donde se testimonia que es soltero. Su prometida, que lo acompañó hasta la puerta, lo esperó varias horas, pero Khashoggi nunca volvió a salir de allí (y si salió, según las numerosas filtraciones de los proestatales medios turcos, lo hizo cortado en pedazos en una o varias valijas diplomáticas).


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