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viernes 23 de abril de 2021
Cursos de periodismo

El auge de los modelos de pago en el periodismo: ¿Por qué a ellos sí les funciona?

The Washington Post ha superado el millón de suscriptores digitales. El diario de Bezos se acerca a los 1,27 millones de The Wall Street Journal; ambos lejos de los 2,3 millones de The New York Times. También Los Ángeles Times y The Boston Globe, a pesar de los recortes en plantilla durante la última década, rondan ya los 100.000 suscriptores digitales. El goteo de este tipo de noticias me ha generado una pregunta: ¿Por qué a algunos sí les funciona el modelo de pago y consiguen suscriptores?

Las diferencias culturales y económicas entre mercados condicionan estos resultados, sin duda. Pero ya ocurrió que otros productos saltaron el charco para cincelar hábitos impensables hace pocos años (Spotify, Amazon, Netflix). Por eso quiero detenerme en los modelos de pago directo, en qué les hace exitosos y qué lecciones podemos extraer de ellos. Es pertinente ahora, porque los datos cuestionan que la publicidad digital (especialmente la display) sea una vía de ingresos sostenible y eficaz para el futuro del periodismo. Al menos, tal y como está organizada ahora mismo.

Hace unos años se creía que pagar por periodismo digital era una quimera. Nadábamos en el mar de la gratuidad, nos parecía que poner barreras a la información era impropio en la función social de los medios y soñábamos con trasladar las jugosas carteras de anunciantes al canal. Había excepciones, como el Financial Times (ya tiene 666.000 suscriptores solo digitales) o los diarios de News Corporation (The Times, 190.000 suscriptores digitales), pero se invalidaba su ejemplo: del primero se decía que no era homologable, porque se trataba de prensa financiera; y del segundo se indicaba que el dueño era el denostado ultraliberal Rupert Murdoch. Y como se sabe, tiran más dos etiquetas que dos análisis.

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