El Cambiemos convulsionado y desafiante que espera a Macri

El expresidente Mauricio Macri cumplió 35 días de silencio y bajo perfil, refugiado entre la quinta familiar de Los Abrojos, de Malvinas Argentinas, y la lujosa cabaña del Cumelén Country Club de Villa La Angostura. Así se moverá hasta que viaje en febrero hacia España junto a su esposa Juliana Awada. El ritmo disipado y distante es aceptado con verticalidad dentro del PRO. Pero las demandas internas respecto al nuevo rol opositor que tiene el partido, tanto en el Congreso, como en la Legislatura bonaerense, impulsaron a su entorno a dar señales públicas de vida y deslizar en los medios un regreso a la arena política a partir del mes próximo, antes del inicio del período de sesiones ordinarias del Congreso del 1 de marzo.

En ese lapso de tiempo, según confió a Letra P un integrante de la conducción partidaria, el magnate comenzará a “ejercer un rol de supervisión y referencia, pero desde la informalidad”. Lo hará “muy recostado en los propios para fortalecer al PRO, donde sigue siendo una referencia ineludible”, confió el macrista de paladar negro. Esa definición refleja los parapetos tácticos que elegirá para conducir su partido pero sin ejercer la presidencia, con el objetivo de ordenar un rompecabezas interno que desde el 10 de diciembre comenzó a evidenciar una nueva geografía.