lunes 18 de febrero

El cambio climático y su relación con las precipitaciones intensas

Otra vez se produjo una lluvia inusualmente intensa en Buenos Aires con anegamientos y toda clase de trastornos y otra vez surge la pregunta de si este suceso ha sido causado por el cambio climático global. Si bien ya había precipitaciones intensas en el este de la Argentina antes que la humanidad provocara los cambios climáticos que se hicieron evidentes desde mediados del siglo pasado, esta última no ha sido un caso aislado o muy raro. Desde 1960, se observa una tendencia hacia precipitaciones extremas más intensas y más frecuentes, y una reducción de las más débiles.

Y esto no ha sido por azar; hay razones físicas para esperar que con el calentamiento global las precipitaciones intensas se repitan con mayor severidad. Cuanto mayor es la temperatura de la atmósfera, mayor es el contenido de vapor de agua que puede albergar y, por lo tanto, los sistemas precipitantes tienen más agua disponible y es mayor la probabilidad de lluvias torrenciales.


Esto ha sido confirmado por los hechos: desde mediados del siglo pasado en la mayoría de las áreas continentales de todo el mundo se ha observado un aumento en la frecuencia de precipitaciones intensas. Este aumento fue proporcionalmente mucho mayor que el de la precipitación media anual e incluso se observó también en regiones donde la precipitación media había disminuido.