lunes 6 de diciembre de 2021
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El camino de Qatar: desde un desierto deportivo hacia una Copa futurista e impredecible

Sin tradición futbolística, pero dueño de clubes-Estado como el PSG de Messi, Qatar 2022 empieza en un año y ya tiene a la Argentina entre sus clasificados. Futbolistas y técnicos que trabajaron y juegan desde hace años en Doha aventuran que será “un Mundial maravilloso”, el corolario de un emirato que entró al deporte con la prepotencia de su economía. La furia de los Estados Unidos.

El 2 de diciembre de 2010, Ulises Pascua, un futbolista argentino de entonces 20 años, no entendía por qué los compañeros y dirigentes de su equipo de Qatar, el Al-Shahania, interrumpieron el entrenamiento para abrazarse, gritar y celebrar entre ellos. “¡Fuimos elegidos sede del Mundial 2022!”, le explicaron en medio de una fiesta espontánea en Doha, la capital del país. “Me sorprendí porque no recordaba que ese día se definía la sede”, recuerda Pascua, el mediocampista que, casi 11 años después, y ya con la selección argentina clasificada a una Copa del Mundo que en aquel momento parecía demasiado lejana, continúa jugando en la liga qatarí.

Los fanáticos de Argentina y de las otras 12 selecciones que hasta ahora aseguraron su pasaje al Mundial 2022 comenzaron en los últimos días a buscar en el mapa a Qatar, un emirato que ingresó al primer mundo del fútbol sin méritos deportivos, pero con un ilimitado poder económico. Lleva, por ejemplo, su nombre en la publicidad de las camisetas de Boca, Barcelona y París Saint Germain, el club-Estado en el que los jeques qataríes actúan como empleadores de Lionel Messi. Sin tradición ni triunfos, sólo los más freakies podrían mencionar un par de clubes locales o figuras históricas de una selección que nunca jugó un Mundial. Aún así Qatar consiguió su objetivo de convertirse en el centro del planeta del 21 de noviembre al 18 de diciembre de 2022.

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