El chantaje moral y la Era de la Indignación

Mientras que en los 60 la lucha juvenil era a favor de ampliar el espacio de la libertad, hoy los jóvenes más educados y con mayor influencia social luchan, por el contrario, a favor de reprimir todo lo que el pensamiento políticamente correcto considere ofensivo. Pasamos de una época en la que el principal bien era la libertad a otra en la que se considera valioso ofenderse por absolutamente todo.

Todas las épocas represivas a lo largo de la historia han logrado imponerse porque defienden “buenas causas”. Savonarola, que aterrorizó a Florencia a fines del siglo XV, logró su objetivo de perseguir a “los réprobos inmorales” mediante el simple recurso de imponer una guerra popular contra los pecadores. Creó las famosas “hogueras de vanidades” en las que se debían quemar los bienes lujosos y los libros indecentes (como el Decamerón, de Boccaccio, que por entonces era muy popular entre los pocos que sabían leer). Durante los años en que reinó en la ciudad logró convertir la vida cotidiana en un martirio: todo el mundo denunciaba incluso a sus seres más queridos con tal de escapar de la sospecha de ser un malvado que no se arrepentía de sus pecados.