viernes 19 de octubre

El cinismo actual: al servicio del poder

El cinismo actual, esto es, la mentira a sabiendas y la defensa de lo indefendible con pleno descaro, dista mucho de la actitud cínica originaria que tuvo en Diógenes a su máximo exponente, allá por la época de apogeo del imperio de Alejandro Magno. Diógenes, apodado “el perro”, utilizaba la burla, la ironía y la insolencia como un desafío a la cultura imperante y al poderoso. Hoy, en cambio, es esa cultura imperante y ese poder el que se burla, ironiza y se muestra insolente frente al que está en una posición de debilidad. Desarrollar este camino de transformación es el motivo de estas líneas.

Comencemos aclarando que referirse a los cínicos es difícil porque algunos los llaman filósofos pero, sin duda, se comportan de manera muy distinta a los filósofos que conocemos a través de los manuales, más allá de que hay quienes emparentan a los cínicos con Sócrates y establecen allí una continuidad, especialmente en la afirmación de la necesidad de vincular teoría y práctica, lo que se piensa y lo que se hace. A su vez, el cinismo tampoco es una Escuela, pues (también como Sócrates) no tenía una doctrina que enseñar. Por último, no es del todo feliz llamarlos “secta” por las connotaciones negativas que ese término tiene hoy día.


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