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lunes 12 de abril de 2021
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El coronavirus está cambiando nuestra relación con la música

El 2 de febrero de 2019, más de 10 millones de usuarios se congregaron en Pleasant Park, un suburbio de la isla imaginaria de Fortnite, para ver en acción al DJ y productor estadounidense conocido como Marshmello. No fue el primer concierto virtual en la historia de los videojuegos —hubo iniciativas similares en Second Life, por ejemplo—, pero la escala de esto superó cualquier pronóstico. El negocio de la música creyó ver cómo se rompían los antiguos límites: en este futuro no había sobreventa de tickets ni cuerpos transpirados. La comunión se experimentaba desde casa, bajo la piel de un avatar y a los pies de un hombre metido en un casco con forma de malvavisco.

Es tentador decir que la industria de la música viene preparando su cuarentena desde hace años: streaming, hologramas de ídolos muertos, algoritmos, realidad virtual. Sin embargo, por debajo de esa pantalla futurista —utópica o distópica según quién la mire— la enorme mayoría de los músicos siguen ganándose la vida tocando en vivo. Esa estructura es la que derribó la pandemia del COVID-19. Y es difícil predecir cómo y cuándo podrá reconstruirse.

washingtonpost.com  (www.washingtonpost.com)