“El cuento de la criada”: la diseñadora de la ropa que se convirtió en bandera

En la Argentina, como en otros países como Estados Unidos o Irlanda, las túnicas rojas y las cofias blancas que popularizó la serie televisiva inspirada en la novela El cuento de la criada (1985), de la canadiense Margaret Atwood, se convirtieron en un poderoso símbolo feminista, a partir de su difusión, en abril de 2017. Los trajes escarlata que en la ficción visten las mujeres violadas y esclavizadas para procrear, en un mundo en que las tasas de fertilidad se han derrumbado, se impusieron desde entonces como una forma de denuncia. Primero, en el país gobernado por Donald Trump, de la deriva conservadora estadounidense. Y luego, de los abusos sexuales y el horror de la inequidad y opresión que padecen las mujeres en todas partes. Quizás sorprenda, pero ese fue el traje que vistió un grupo de mujeres en Emiratos Árabes Unidos -donde las mujeres suelen usar burka- para reclamar por sus derechos. Casi no hace falta poner palabras: el traje habla.

En la Argentina se vio desfilar a las mujeres vestidas de rojo y blanco en protestas por el derecho al aborto legal, como antes también había ocurrido en manifestaciones en Bélgica o Polonia: como las canciones terminan convirtiéndose en estandartes anónimos, las túnicas se convirtieron en un ícono del que los colectivos feministas se apropiaron con un sentido muy concreto y universal. Tanto que cuando una marca de lencería, Yandy, presentó su versión de ropa interior provocativa inspirada en el vestuario de la serie en septiembre pasado, suscitó tal polémica que debió, finalmente, retirarla del mercado.