El día después de Macri

“Ellos no vivieron lo que es bajarse del avión. Al principio, sentís alivio, después angustia. Tenés que encontrar un rumbo, ver si querés volver y dar pelea o no. No saben lo que es el día siguiente a la derrota”. Mientras Mauricio Macri y su círculo de feligreses queman los últimos cartuchos y se abrazan al tour del optimismo, en lo alto de la alianza Cambiemos miran con escepticismo la aventura final del “Sí Se Puede”.

En un esfuerzo de campaña inédito, el candidato presidente jura que lo peor ya pasó, promete un tiempo mágico de alivio y se despreocupa del mañana, como si ya supiera que la pesadísima herencia no será un problema para él. No sorprende: entre los menos convencidos están los que más lo conocen.