domingo 24 de junio

El día uno del mega ajuste

La rueda de este viernes marcó el punto más grave de la actual crisis cambiaria, con un dólar que parecía salirse de control, con un Banco Central que tomaba decisiones arrebatadas y aparentemente contradictorias y con una preocupación que, finalmente, permeó entre el llamado “chiquitaje”, la etapa final de las corridas contra el peso que siempre es mejor evitar. En medio del caos, sin embargo, asoma una certeza: el ajuste que viene de la mano del Fondo Monetario Internacional, esto es, la muerte súbita del gradualismo macrista, ya comienza, como es de manual, con una devaluación del peso mayor que la esperada, suficiente para licuar lo más posible el gasto público, los salarios y, cómo no, la temible bola de nieve de las Lebac.

El volumen negociado de más 1.600 millones de dólares mostró la disposición del mercado a absorber todo lo que se le ofreciera. En el medio, la cotización trepó cómodamente por encima de los $24 para luego ceder, lo que no impidió que cerrara a un nuevo nivel récord.


La aceleración devaluatoria, que acumuló casi un 7% solo en la última semana, instaló una discusión sorda sobre cuál será el valor del dólar cuando la locura pase. Los economistas que miran el tipo de cambio real multilateral, el mismo que el FMI consideró insuficiente en su revisión de cuentas de fines del año pasado, piensan en $25. Cristiano Rattazzi se animó a hablar de $26. Y los operadores financieros apuestan a $27. ¿Quién da más?

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