martes 13 de noviembre

El efecto de las emociones en el corazón

Hace un siglo, el científico Karl Pearson tuvo un hallazgo peculiar mientras observaba las lápidas en cementerios: los cónyuges usualmente fallecían un año después del otro.

Aunque no fue algo muy comentado en ese momento, los estudios muestran que el estrés y la desesperanza pueden afectar de manera significativa la salud, sobre todo la cardiaca. Uno de los ejemplos más claros es la miocardiopatía de takotsubo, apodada síndrome de corazón roto, en el que la muerte de una pareja, las preocupaciones financieras o algún otro evento emocional debilita el músculo con síntomas similares a los de un infarto. El peso emocional hace que el corazón quede en una forma similar a la de una vasija japonesa llamada takotsubo: una base ancha y un cuello angosto.


Ese vínculo entre nuestras emociones y nuestra salud cardiaca es el tema del libro Heart: A History (El corazón: una historia) del doctor Sandeep Jauhar. El cardiólogo estudia la historia de la medicina cardiovascular y de los avances tecnológicos en esta, desde la operación a corazón abierta hasta el desarrollo de corazones artificiales. Aunque esas innovaciones cardiacas han sido destacables, Jauhar argumenta que los estudios cardiológicos necesitan enfocarse más en los factores emocionales que pueden tener influencia en el desarrollo de padecimientos cardiacos, como vivir en la pobreza, el estrés laboral o relaciones amorosas y familiares infelices.

“Creo que los avances tecnológicos continuarán”, dijo. “Pero la gran frontera no explorada es dedicar más recursos a revisar la intersección del corazón emocional y el corazón biológico”.

El interés de Jauhar en el tema surgió con su propia historia familiar con padecimientos cardiacos, que resultaron en la muerte de varios familiares. Cuando era niño escuchó historias como la de su abuelo, quien falleció de manera imprevista a los 57 años por un paro cardiaco tras toparse con una cobra negra en India. A Jauhar desde entonces el corazón se le hizo tanto fascinante como terrorífico, aún más cuando a él le detectaron bloqueos arteriales pese a su vida de ejercicio regular y alimentación saludable. “Me imaginaba con miedo cómo el corazón era el verdugo de los hombres en su plenitud”, dijo.

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