lunes 28 de noviembre de 2022
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El ego de Elon Musk está complicando los esfuerzos bélicos de Ucrania

“Elon va a ser Elon”. Así describía un funcionario estadounidense en diálogo con el Washington Post la amenaza de Elon Musk de cortar el apoyo financiero a su servicio de comunicaciones por satélite Starlink a Ucrania si no recibía más ayuda financieradel Pentágono.

El hecho de que Musk parezca haber cambiado ya de opinión y vaya a mantener el flujo de fondos sugiere que esta caracterización tiene algo de cierto. Su personalidad errática y mercurial en Internet es imposible de separar de sus negocios, como saben de primera mano sus agotados accionistas. Con niveles de riqueza en alrededor de US$200.000 millones, Musk puede encontrar todo esto muy entretenido. De llevar un diario, la entrada de su último mes podría ser algo así: “Intenté y fracasé en salirme de un acuerdo de US$44.000 millones; molesté a los gobiernos con un plan de paz para Rusia y Taiwán; tuve una conversación con Kanye West sobre su arrebato antisemita”.

Pero el episodio Starlink-Ucrania tiene implicaciones que deberían quitar el sueño a los responsables políticos. Estamos abriendo un capítulo bélico en la historia de Musk con nuevos riesgos que lo acompañan. “Si yo fuera un responsable político… estaría muy preocupado”, dice Richard Tedlow, autor de Giants of Enterprise: Seven Business Innovators and the Empires They Built (Gigantes del emprendedurismo: siete innovadores y los imperios que construyeron).

bloomberglinea.com  (www.bloomberglinea.com)