lunes 8 de agosto de 2022
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El enfrentamiento entre Cristina y la Corte tendrá más capítulos

La precuela ocurrió el viernes en el Consejo de la Magistratura. Luego de la votación de las ternas de Tucumán, Santiago del Estero y Puerto Iguazú, el representante del PEN y hermano de crianza de Eduardo “Wado” de Pedro, Gerónimo Ustarroz, aprovechó para recordar que el cuerpo tenía in péctore los reemplazos de Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi en la Cámara Federal. La secuencia ocurrió unas horas antes del escandaloso sobreseimiento de Mauricio Macri en la causa Ara San Juan a cargo de ambos magistrados. Luego de las palabras de Ustarroz ocurrió algo desconocido hasta el momento para Horacio Rosatti. Martín Doñate le recordó el fallo que él había firmado sobre los traslados y expuso que “no hay justificación en la demora”. “Pido que su fallo no sea cartón pintado”, agregó. Al rionegrino se le sumaron Mariano Recalde y Vanesa Siley. Rosatti, un sabio en transas y arremetidas, capeó el temporal: “Yo escribí ese fallo de puño y letra y estoy muy orgulloso”.

Quienes presenciaron la deliberación se quedaron con dos certezas sobre el Presidente del cuerpo. Una, que su habilidad -de una sofisticación muy particular- es la de un político, no la de un juez. La otra, luego del cruce con el oficialismo y en referencia a aquella revelación que se le presentó a Duke, el entrenador de Rocky Balboa, en el segundo round de su pelea con Ivan Drago: “¿Viste? Sangra. No es una máquina, es un hombre”. Para Cristina esto no es una novedad: desde hace tiempo, la vice sostiene en privado que el verdadero jefe del máximo tribunal es Carlos Rosenkrantz.

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