El escándalo del Spiegel y la seducción de contar historias

El mundo del periodismo alemán está lidiando con las consecuencias de un impactante escándalo en Der Spiegel: un premiado reportero de 33 años  – no, un fabulador y un farsante– llamado Claas Relotius se inventó un artículo tras otro con un desprecio sorprendente y audaz por la verdad, tal y como evidencia esta verificación de su descripción de la psique rural estadounidense.

Los periodistas alemanes están cuestionando el procedimiento empleado por Der Spiegel y la propia psique de Relotius (le dijo a sus editores que se debió al miedo al fracaso) , como ocurriera con los escándalos estadounidenses comparables de Jayson Blair en The New York Times y Janet Cooke en The Washington Post. Sin embargo, los alemanes están ahondando en la esencia del periodismo al cuestionar los peligros de la seducción de la narrativa; las recompensas inapropiadas inherentes a los premios profesionales; el riesgo para la credibilidad de la institución en la era de las “f*ke news”; la necesidad de que los medios sometan sus investigaciones a un análisis interno; etcétera.