El escandaloso «índice dealer»: cuán pura es la cocaína que se consume en Argentina

La semana pasada, un dealer que se mueve entre los círculos de jóvenes de clase alta de la Ciudad subió un poco el tarifario de su stock, que incluye narcóticos de vanguardia como el aceite de THC para fumar en vaporizadores que cotiza en dólares o la cocaína rosa, el compuesto sintético 2CB, un euforizante contrabandeado generalmente por colombianos. Su cocaína blanca sintió el aumento con fuerza. Costaba 750 pesos el gramo a mediados de este año. El mismo gramo, considerado de calidad superior por sus habitués, subió a más de mil, un fenómeno particular para un país que está del otro lado de la frontera del kilo de polvo.

¿Qué hizo que suba el precio? “El dolar, ¡nene!”, dice un conocedor porteño que juega entre los deliveries y pasamanos para explicar el aumento. Quizás sea el dolar, por ejemplo, o las incautaciones con un gobierno que hizo de incautar cargas de droga una política. La administración Ritondo en la provincia de Buenos Aires habla de más de 6 toneladas capturadas en los últimos cuatro años. Mientras tanto, en un bar de San Martín, la bolsa, la dosis aleatoria de peso desconocido armada a ojo y no a balanza, usualmente de un tercio de gramo cada una, vale unos 500 pesos. Por otra parte, determinar la toxicidad y potencia de esa bolsa del conurbano es algo más complejo.