El escenario menos pensado: ¿y si al final Cristina Kirchner no es candidata?

Ni un solo voto parece haber dejado en el camino Cristina Kirchner desde las últimas elecciones legislativas, pese a que los jueces que la investigan y acumulan voluminosos expedientes en su contra le dictaron seis procesamientos y cuatro causas ya llegaron a juicio oral. En pocos días, la senadora comenzará a ser juzgada por asociación ilícita y por fraude al Estado por direccionar el 85% de las obras públicas en Santa Cruz -con sobreprecios- en beneficio de Lázaro Báez.

Nada indica que sus votantes estén dispuestos a rever su apoyo. Esto abre una situación inédita para la historia política argentina: una ex presidenta podría iniciar una campaña, con posibilidades reales de volver al poder, mientras en los tribunales podrían sentenciarla a permanecer muchos años entre rejas.


No bastaron las tres derrotas consecutivas, ni siquiera la última a manos de Esteban Bullrich en la provincia de Buenos Aires -acaso la más lapidaria- para sacarla de la cancha. Su presencia solo parece atribuible a la pérdida de popularidad de Mauricio Macri. Existe hoy una paridad entre ellos que opaca al resto de los aspirantes, aunque la mayoría de los encuestadores advierte que, como ninguno llega al 40%, el gran punto débil de Cristina seguiría siendo el balotaje. No existiría para ella la chance de alcanzar la mitad de los votos. Es, apenas, la foto de hoy. En la Casa Rosada se abrazan a esa imagen.