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martes 29 de septiembre de 2020
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El Estado argentino abandonó hasta la muerte a Cristina Vázquez

La mitad de su existencia, Cristina Vázquez la atravesó perseguida por un crimen que no había cometido y que todavía continúa impune: la muerte de Ersélida Lelia Dávalos, de 79 años, en Posadas, capital de la provincia argentina de Misiones, el 27 de julio de 2001. Cristina tenía 19 años cuando la Policía misionera la acusó, la justicia la investigó y los medios locales la transformaron en una asesina despiadada. Ella todavía no había terminado el secundario.

Sin pruebas científicas en su contra, ni testigos directos, en 2010 el Tribunal Penal 1 de Posadas la condenó a prisión perpetua junto a otras dos personas. La juzgaron por, según el fallo, tener un estilo de vida “promiscuo y marginal”. También la señalaron por ser “adicta a la marihuana”. Ella no tenía antecedentes penales y en total estuvo 12 años presa.

El 26 de diciembre de 2019 la Corte Suprema de Justicia de la Nación decidió absolver a Cristina y a Cecilia Rojas, la otra mujer implicada en la causa. Recién entonces recuperó la libertad que no debería haber perdido jamás. El primer reclamo ante el máximo tribunal para que revisaran su causa lo había hecho en 2015. Después, el expediente de Cristina estuvo un año estancado en la Procuración General, a cargo de Eduardo Casal. El pulso y los tiempos de los procesos judiciales pueden ser agónicos.

washingtonpost.com  (www.washingtonpost.com)