lunes 28 de noviembre de 2022
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El Estado no es nadie

La profundización del ajuste fiscal que empezó a exigir el Fondo Monetario desde la eyección de Martín Guzmán -y que terminó por aceptar Sergio Massa a cambio de que el staff le aprobara la segunda revisión del acuerdo vigente- no fue objetada en el Congreso por la oposición mayoritaria, que necesita sostener su beligerancia pública pero que comparte el objetivo fondomonetarista de achicar el Estado en los próximos años. Con el kirchnerismo haciendo malabares para respaldar en privado ese ajuste por temor a un descalabro mayor y condenarlo a la vez a los gritos para cuidar su base electoral, la austeridad se adueñó de un Presupuesto 2023 al que nadie quiere reconocer como propio. Las consecuencias recesivas de esa retracción del Estado recién empiezan a verse y las sociales asoman imprevisibles, sobre todo en un año electoral y un mundo cada vez menos gobernable.

Como si siguieran la ruta que propuso dos meses atrás el embajador Marc Stanley ante el Consejo de las Américas, oficialismo y oposición simulan pelearse pero empujan, al menos en materia fiscal, en el mismo sentido. Si bien Juntos por el Cambio no acompañó el dictamen favorable que obtuvo ayer el proyecto de Presupuesto, consiguió introducir la cláusula gatillo que obliga al Ejecutivo a volver al Congreso a discutir el destino de cualquier recaudación extra que se produzca a caballo de la inflación. Así blindó el ajuste que Kristalina Georgieva le advirtió a Massa que debe encarar sin dilaciones.

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