El excéntrico cerebro detrás de la exitosa serie Black Mirror

«¿No los ves? Miralos: acaban de dejar sus oficinas con sus computadoras, pero ya se metieron otra vez en su mundo, están comiendo mientras miran la pantalla de su teléfono celular”, explicó Charlie Brooker señalando a varias mesas sin bajar la voz y sin miedo a ser escuchado mientras recorría con Viva los cuarteles generales de Netflix en la pequeña ciudad de Los Gatos, en San Francisco.

En medio de una de las oficinas más importantes e innovadoras del mundo, este inglés de 47 años no teme incomodar y, de hecho, parece ser feliz cuando sabe que está metiendo el dedo en la llaga, incluso si es con la compañía que lo está empleando desde hace años y que le da todos los gustos para que pueda cumplir todos sus deseos y fantasías con Black Mirror, una de las series más provocadoras y exitosas de la década.


Luego de preguntar sin demasiado interés sobre “cómo están las cosas allá por la Argentina” –una mera formalidad– confirma que el título de la serie refiere a las pantallas de nuestros teléfonos y computadoras cuando se apagan y terminan siendo espejos negros en donde vemos reflejados nuestros rostros, muchas veces cansados pero con ganas de ver más.

En muchas ocasiones este hombre hiperactivo definió a Black Mirror como la exploración de la resaca que genera una borrachera o el consumo de drogas… aunque nunca habla de estupefacientes: “Nos hemos vuelto adictos a la tecnología, eso no es ningún secreto hoy. Pero cuando empecé con estas historias hace casi diez años aún no existía esa certeza. Hoy, en cambio, recibo todo el tiempo comentarios o links de noticias que me aseguran que son ‘muy Black Mirror’… ¡soy el maldito creador de la serie y muchas veces ni yo sé decir qué es Black Mirror pero cualquiera que tiene mi teléfono me escribe para contarme que tal o cual cosa es muy ‘Black Mirror!’”.