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jueves 29 de octubre de 2020
Periodismo . com

El fantasma de la antipolítica recorre los estudios de televisión

El panelismo y el show en pantallas tiene correlato en un dato que las consultoras ensalzan y es el crecimiento de la “corrupción” en los temas de preocupación social. ¿De qué está hecho el periodismo o la información hoy? Al menos, señalemos: la noticiabilidad del Covid hace semanas que toca su piso mientras el contagio y la cifra de muertos toca su pico.

Cuando arrancó la cuarentena, cuando el consenso de la guerra al Covid unía a los argentinos en esa especie de 24 horas por Malvinas contra el enemigo invisible, los primeros ruidos de cacerolas sonaron contra ellos. Contra “los políticos”… del gobierno. Eran contados, eran pocos y se superponían con el masivo aplauso al personal de salud de las 21. Nuevos brotes de lucha de clases (medias) en los balcones. A la sociedad que la dirigencia le pedía sangre, sudor y lágrimas (a la vez que se le daba IFE y ATP), una parte de la sociedad le respondía con el reclamo de su propio ajuste. Que los políticos se bajen los sueldos. Que el ajuste lo haga la política. Lo oímos como la vuelta de un clásico. Acceder rápido, “demagógicamente”, podía haber hablado más de sí mismo que del pedido en sí, pero no acceder, ¿qué devuelve a esos “indignados”? ¿Qué potencia? La política es una economía de los gestos, un culto de apariencias, seguramente hizo falta algo más para contener esos reclamos nacientes; más allá de los argumentos sobre lo “irrisorio” que resulta el “gasto político” en el presupuesto o ese otro que decía “¿cómo bajarle el sueldo a la planta de funcionarios que ahora necesitamos tanto?”. Este repaso pretende remontar un hilo de estos meses en que se incuba una pregunta que cruza la política y se formula más o menos así: ¿cómo se expresará la bronca acumulada de la gente? Si la política intenta obsesivamente conocer a la sociedad (y la grieta parece representarla a pie juntillas), es también común oír en la política de todos los lados una palabra un poco más prudente, como si se cocinara a fuego lento un tiempo para una sociedad más “desconocida”. Como si nadie estuviera taaaan seguro de la segmentación “prolija” que ordena los reclamos y no los junta. Claro que hay “lobby” para orientar la dirección de esa bronca en una pura oposición.

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