martes 28 de junio de 2022
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El femicidio de Araceli Fulles: no la buscaron

Ya no alcanzan los nombres propios. Se repiten como en un carrousel escalofriante que nos pasa delante de los ojos: Candela, Ángeles, Araceli, Daiana, Chiara, Melina, Micaela. De nuevo una Araceli. En 2014 ya habían matado a otra Araceli que también era de San Martín, que había salido en busca de trabajo y se encontró con un femicida. Su apellido era Ramos. Tenía 19 años y apareció dentro de un bolso tirada en el medio de un descampado. Estaba maniatada con alambres. Los rituales machistas de la violencia tienen algo en común: escenarios, nombres, protagonistas, investigaciones deficientes y rastrillajes que no alcanzan. El hallazgo del cuerpo de Araceli Fulles evidencia una vez más que a las pibas el Estado no las busca. Cuando los feminismos y el movimiento de mujeres, lesbianas, travestis y trans señalan “el Estado es responsable”, no es una frase hecha, una entelequia anquilosada, una bandera parte del folklore: es una certeza que se reafirma con cada uno de los femicidios. Después de la forma de violencia machista más extrema, viene la violencia institucional a duplicar los daños.

A Candela Sol Rodriguez la encontró una mujer. A Ángeles Rawson la vio un trabajador del CEAMSE en José León Suárez. Melina Romero estuvo desaparecida un mes y el hallazgo vino de la mano de un grupo de cartoneras, también en José León Suárez. El letargo policial no permitió encontrar los rastros en su cuerpo que daban cuenta de la violencia sexual que vivió antes de que la mataran. Borró huellas y alisó zonas del cuerpo que empezaron a pudrirse. Hubo estudios de ADN e hisopados que no pudieron hacerse. La autopsia ni siquiera llegó a definir cómo murió. El titular de la Departamental de San Martín, el comisario mayor José Luis Santiso, de quien dependían todas las comisarías de esa zona, algunas encargadas de la búsqueda y los rastrillajes, está preso acusado de corrupción policial y de encubrir a narcotraficantes. En el expediente judicial que lo investiga hay grabaciones de conversaciones que mantuvo Santiso tres días después del hallazgo del cadáver de Melina con la líder de una banda narco. Ahí, el comisario explica a su interlocutora que estaba ocupado “porque tiraron a Melina”. “Tuve un quilombo bárbaro la semana pasada porque me dejaron a la piba ésta muerta, ¿viste?”, dice en el mismo audio. ¿Quién investiga estas responsabilidades institucionales?

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