18.2 C
Buenos Aires
jueves 26 de noviembre de 2020
Cursos de periodismo

El femicidio de Silvia Saravia: La impunidad que evitaron las amigas

A Silvia Saravia la mató su marido; al crimen estuvo a punto de borronearlo la intención de negarlo, quién sabe si en algún afán de guardar los trapos sucios para no tener que tolerarlos nunca más o por intereses de otro tipo. El aire dorado que rodea a las familias adineradas, y que pocas veces se nombra como lo que es, poder, tiene la potencia suficiente para sostener relatos que los datos no acompañan. Lo cuenta la Historia, y también lo saben las pequeñas historias, las nimiedades de las vidas cotidianas. Pocas veces, a ese poder se lo nombra como impunidad, porque en su avance resulta tan contundente, tan amenazador que silencia lo demás. Por qué no iba a suceder, también, cuando se trata de violencia de género.

Por eso la versión del «pacto suicida”, que sobrevino en las primeras horas de conocido el femicidio y el suicidio del femicida Jorge Neuss, estuvo a punto de instalarse, al menos socialmente. Corrió con ligereza en las horas que siguieron al crimen, cimentó decenas de avisos fúnebres que lamentaban los “fallecimientos” y la “tragedia acontecida”; también acompañó el espíritu de alguno que prometió “cada día que pase, más lindo será el recuerdo que tengamos”. Sostuvo la ceremonia en Recoleta que precedió al ingreso en la bóveda familiar de víctima y victimario.

Y sin embargo la versión que parecía cuajar se resquebrajó. Resultó que Saravia, además de una hija (que se animó a dar a la Justicia detalles de la última noche de su madre, que no se dejó retratar a las puertas del cementerio encabezando una ceremonia con el retrato del femicida y la víctima sonrientes en un atril), tenía amigas. Una de ellas escribió una carta pública advirtiendo que Saravia tenía voz propia, intereses, inquietudes, que no era el apéndice de su marido, el empresario poderoso; las notas se animaron a contar cómo, quién era, a quién extrañarán; ellas mismas la despidieron en avisos fúnebres dedicados solamente a su memoria y no a la del matrimonio. Fueron esas mujeres (dolidas e indignadas) las que se animaron a rasgar el tejido de silencio y negación, quién sabe a qué costos para ellas.

pagina12.com.ar  (www.pagina12.com.ar)