martes 24 de mayo de 2022
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El Frente y el Fondo definen los márgenes del cogobierno

La negativa del Tesoro estadounidense a siquiera discutir la política de sobretasas de interés que castiga a la Argentina desde que Mauricio Macri pidió diez veces más dinero que el tope previsto por el Fondo Monetario para economías de su tamaño representó una dura derrota para el Gobierno en plena negociación. La mala nueva fue comunicada por el subsecretario del Tesoro para asuntos legislativos, Jonathan Davidson, debido a que un grupo de legisladores de la izquierda demócrata, entre ellos Alexandria Ocasio-Cortez, le había pedido formalmente que atendiera el reclamo argentino para suprimirlas. Pero el pito catalán a la bandera que levantó Martín Guzmán en foros internacionales desde que asumió lleva la firma inconfundible del halcón David Lipton, también demócrata, antiguo número dos de Christine Lagarde en el Fondo y actual jefe de asesores de Janet Yellen.

Los punitorios se aplican a los países que se «sobreendeudan». A la tasa base del 1,05% se agrega al principio un adicional del 2% anual sobre el monto del crédito pendiente que supere el 187,5% de la cuota que le corresponde al país, y desde el tercer año un 3%. Como Macri recibió el 1.110% de la cuota argentina en 2018, desde junio pasado el Fondo cobra un 4,05% sobre el total. Davidson les respondió a los congresistas que su razón de ser es «proteger a los accionistas del FMI contra pérdidas potenciales por la falta de pago de sus préstamos». Es decir, cuidar los intereses del Tío Sam, sus plomeros y sus carpinteros, como advirtió en agosto de 2001 otro secretario del Tesoro norteamericano, Paul ONeill.

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