viernes 2 de diciembre de 2022
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¿El futuro de las citas para encontrar pareja está en el pasado? Quizás

Uno de los ritos tradicionales de una experiencia de preparatoria estadounidense es tomarse las fotografías para el anuario, y luego criticarlas. Y mi escuela judía ortodoxa para niñas no fue la excepción. Pero mientras intercambiábamos impresiones de las fotos, nuestra conversación parecía más salida de El violinista en el tejado que de Mellizas y rivales: “¿Vas a usar eso para tu proceso de shidduch?”.

Era un chiste. Casi siempre. Aunque muchas de mis compañeras continuarían creando perfiles de citas que los casamenteros ortodoxos preferían, la mayoría no lo haría hasta dentro de algunos años, y para entonces, nuestros panim de 17 años, llenos de acné, serían imitaciones mediocres. Pero el chiste refleja algo que era cierto: incluso cuando éramos estudiantes, muchas de nosotras sabíamos cómo conoceríamos a nuestras parejas, y no iba a ser de la manera relajada en la que lo hacía el mundo laico.

Por lo mismo, ha sido extraño observar en los últimos años las formas en las que la corriente dominante laica se ha aferrado —de manera tentativa, veleidosa— a las prácticas tradicionales de citas. Hay una gran cantidad de empresas de citas que resuelven las vidas amorosas de ricos y famosos; los artículos que dicen que los intermediarios para encontrar pareja vuelven a estar de moda; el catálogo de Netflix se llenó de programas que se remontan a una visión más antigua (aunque en parte imaginada) del romance: Indian Matchmaking, Married at First Sight, Bridgerton.

nytimes.com  (www.nytimes.com)