El giro a la izquierda del laborismo británico

El dominio de Jeremy Corbyn (y del corbynismo) dentro del Partido Laborista británico parece inquebrantable. Pero ¿qué es el corbynismo? ¿Es la restauración del laborismo como ala política del sindicalismo? ¿Es un proyecto dirigido a transformar el laborismo en un partido democrático y socialista? ¿Es una socialdemocracia radicalizada? ¿Existe acaso, como algunos desean, espacio para un «corbynismo azul», que combine políticas de izquierda con otras de corte antiinmigratorio y socialmente conservadoras?1

Durante casi cuatro años, la izquierda británica ha estado luchando para decidir cuál es la respuesta a estas preguntas. El proceso se vio oscurecido por la energía que debió destinarse a la defensa del liderazgo de Corbyn. Desde el mismo segundo en que mostró sus aspiraciones, una variopinta asociación de partidarios de Tony Blair, viejos laboristas de derecha, medios periodísticos liberales y tories, académicos hostiles, apologistas de Israel e incluso un extraño grupo de militares emprendió una feroz campaña para debilitarlo y destronarlo. El hecho de haber resistido cada oleada de ataques, un golpe fallido por parte de parlamentarios laboristas y la perniciosa –pero finalmente decepcionante– ruptura llevada a cabo por un puñado de parlamentarios de la centroderecha del partido dice mucho sobre sus condiciones de líder. En todo momento Corbyn se apoyó con serenidad en sus conocidas fortalezas, fundamentalmente en el intenso respaldo de los militantes del partido y el movimiento sindical.