lunes 10 de diciembre

El Gobierno gastó su bala de plata y se prepara para un duro invierno

El entusiasmo público que el presidente Mauricio Macri buscó transmitir para anunciar la baja del índice de pobreza en el país no tiene el mismo correlato dentro de la Casa Rosada. En las entrañas de Balcarce 50 reconocen que la baja del 28,6% al 25,7% entre el primer y segundo semestre de 2017 no será una tendencia que dure todo el año, ni que se mantenga en el futuro. Las fuentes consultadas por este medio confiaron que el entorno presidencial espera números amargos para las estimaciones de pobreza en el segundo semestre de este año.

“Tememos que las mediciones de septiembre próximo no sean las mejores, ni que superen los números actuales”, contestó a Letra P uno de los funcionarios que deambulan por las oficinas del ala sur de la Casa Rosada, con los números en la mano.


Las preocupaciones de la administración de Cambiemos no sólo giran en torno a la evolución del índice de pobreza para la segunda mitad de 2018. También están concentradas en los pronósticos inflacionarios de este año y en el desgaste político que provocan los reajustes de tarifas de servicios públicos para lo que resta del año, especialmente en las clases medias de los grandes conglomerados urbanos del país.

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