El gobierno iliberal de Polonia avanza en la lucha contra lo que denomina “ideología de género”

El género es relevante en la política global. Luego de las elecciones en Estados Unidos lo sabemos mejor que nunca: el atractivo masivo de la desvergonzada misoginia de Trump es solo una parte del problema. El populismo en Estados Unidos y en cualquier otra parte no se alimenta únicamente de la inestabilidad económica y el miedo, sino también de las inquietudes en torno a las relaciones de género, la homosexualidad y la reproducción.

País tras país, las críticas de lo que los conservadores (especialmente los católicos) llaman «género» o «generismo» – políticas de igualdad de género, educación sexual, derechos reproductivos y de las personas LGBTQ – han ayudado a movilizar tanto a hombres como a mujeres, allanando el camino a líderes populistas. Aunque la oposición al feminismo y a las políticas de igualdad de género no es nueva, su actual intensificación marca un despegue respecto del paradigma neoconservador previo: el conservadurismo social está ahora explícitamente relacionado a la hostilidad hacia el capital global.