El Gobierno se aleja de Duran Barba

El duelo que debe elaborar el oficialismo no sólo carga con la categórica derrota en la Nación y en la provincia de Buenos Aires (además de otras provincias y numerosos municipios “propios”), sino con el apartamiento, en plena conmoción por los resultados, del libretista mayor de esa obra post 2001 plagada de éxitos y un amargo presente llamada “macrismo”, Jaime Durán Barba.

Además del desafío de intentar acomodarse a un escenario que casi nadie previó, con una gestión en retirada, y de presumir de la vocación de revertir o atenuar el margen de diferencia con el peronismo del Frente de Todos en un apretado calendario hacia las elecciones generales de octubre, la coalición gobernante tramita la orfandad de encuadre narrativo en el momento más aciago desde la fundación del PRO.


Antes de hacer renunciar al exministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, el presidente Mauricio Macri alejó de su entorno más íntimo a quien oficiaba de ecualizador político comunicacional, asesor de imagen y explorador demoscópico, funciones que el PRO combinó más que cualquier otra formación política en la Argentina. La paliza de las PASO consumió, así, dos figuras clave del elenco dirigente. Los relevos en Economía y, sobre todo, la distancia con el estratega del relato oficial son indicadores del desconcierto de una cultura política que, paradójicamente, se había expandido con la invocación del éxito presuntamente individual y de la riqueza familiar y personal de sus líderes como recurso de storytelling con el que apuntaló una seguidilla de triunfos en la Ciudad de Buenos Aires primero y luego en casi todo el país.