El golpe a Evo Morales desnudó la grieta interna del posmacrismo

Aunque quedó disimulada por la votación final a mano alzada consentida por el peronismo, el repudio al golpe de Estado en Bolivia que se votó en la Cámara de Diputados provocó una tensión interna en Juntos por el Cambio, a poco tiempo de que el espacio pase a ser oposición. Radicales y macristas se abstuvieron en conjunto en el apoyo al proyecto de repudio al quiebre del orden democrático en el país vecino pero los legisladores de la UCR dejaron de manifiesto su disconformidad con la línea marcada por la Casa Rosada.

La tensión comenzó a verse el mismo domingo, cuando reconocidos dirigentes de la UCR -al que se sumó un comunicado oficial del partido- calificaron la ruptura del orden institucional en Bolivia como «un golpe de Estado», en línea con la postura histórica del partido. A esa posición se sumó un solo integrante del PRO, el diputado Daniel Lipovetzky, mientras la Casa Rosada se negó sistemáticamente, a través del canciller Jorge Faurie, a reconocer la situación.