El gran okupa argentino

    Los gobiernos pasan… el Grupo Clarín queda. El gran pulpo empresarial mediático se sirvió y se sirve de favores del poder político y judicial para seguir creciendo sin ser cuestionado. Tanto los gobiernos democráticos como la última dictadura cívico-militar han tenido injerencia en la expansión del grupo, convertido ya en el siglo XXI en un actor de poder real en la Argentina. Esta nota es apenas un ejemplo de las complicidades que han jugado a favor de la corporación que nació y se desarrolló a partir del “gran diario argentino”, que también es un gran usurpador de terrenos públicos.

    Para entender la actualidad debemos remontarnos a 1978, cuando el brigadier general Osvaldo Cacciatore –por entonces intendente de la Ciudad de Buenos Aires designado por la dictadura militar– cedió gratuitamente a Canal 13 (en ese momento de gestión estatal) un predio de 8.700 m2 ubicado en el barrio de Constitución.

    En 1989, durante el gobierno de Carlos Menem, el canal fue privatizado y lo adquirió la empresa Arte Radiotelevisivo Argentino (Artear), hoy propiedad del Grupo Clarín, que posee el predio en cuestión y también un estacionamiento privado, ambos situados bajo la autopista 25 de Mayo.

    Cacciatore fue intendente porteño entre 1976 y 1982 y participó, como integrante de la Fuerza Aérea, en el bombardeo a Plaza de Mayo del 16 de junio de 1955. En su gestión llevó adelante el Plan de Autopistas Urbanas, que preveía la creación de 9 vías rápidas en la ciudad, de las cuales concretó solo dos: Perito Moreno y 25 de Mayo.