viernes 16 de noviembre

El hábito contraproducente de exagerar los recaudos

Contratar seguros suele tener un efecto paradójico. Cuanto más cara es la póliza, más al desnudo queda el riesgo. Esto es lo que le sucedió ayer al Gobierno. Confesó que necesitaría que el Fondo Monetario Internacional le adelante el financiamiento previsto para 2019, equivalente a US$29.000 millones.

El mercado reaccionó de la peor manera. El dólar , en vez de frenar su corrida, la aceleró. La lógica es sencilla: si hace falta aumentar las garantías, quiere decir que quien está en la sala de máquinas advirtió un aumento en el peligro. Recién al final de la tarde llegaron dos motivos de pasable tranquilidad: Christine Lagarde admitió que habrá una revisión del cronograma de desembolsos, a cambio de que Nicolás Dujovne endurezca la meta de déficit fiscal para el año que viene. Se verá hoy si eso aplaca a los inversores.


No es la primera vez que se verifica esta falta de confianza en la relación de la administración con el mercado. Los que estudian el comportamiento de los títulos argentinos en relación con los del resto de las economías emergentes, detectaron que la prima de riesgo subió cada vez que desde Finanzas se exageraron los recaudos. Cuando se emitió un bono a 100 años, cuando se colocaron por adelantado títulos por 9000 millones de dólares y cuando se comunicó la negociación de un acuerdo con el Fondo, la percepción de los inversores, en vez de mejorar, empeoró. Tantas señales de cautela para calmar a los mercados consiguieron que los mercados se cerraran.

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