El hambre, una de las armas de guerra más mortíferas de 2016

En las guerras, el hambre puede matar más que los francotiradores. Tras el fin del alto el fuego en Siria, los bombardeos se recrudecieron sobre Alepo, que vio además cómo se detuvo el envío de ayuda humanitaria de la ONU tras el ataque contra uno de sus convoyes. Unos meses antes, Madaya gritaba de hambre: la entrada de Naciones Unidas en Madaya demostró la inanición de sus habitantes. Este domingo se celebra el Día Mundial de la Alimentación, para denunciar la situación de las más de 13,5 millones de personas que necesitan ayuda humanitaria en Siria, los 370.000 niños yemeníes que sufren desnutrición aguda severa o los más de 4,3 millones de sudaneses que palidecen por vivir en inseguridad alimentaria.

Siria, Yemen o Nigeria. El hambre se utiliza como arma de guerra por parte de combatientes de ambas partes del conflicto, que bloquean deliberadamente la ayuda humanitaria para someter a comunidades y pueblos. Más de 50 millones de personas que viven en 17 países afectados por conflictos están en «inseguridad alimentaria severa», según advirtió la ONU el pasado agosto. En Yemen, eclipsada por la brutalidad mediática de Siria, 14 millones de personas, es decir uno de cada dos yemeníes, sufren por esta emergencia. Lo mismo ocurre al noreste de Nigeria, sacudido los últimos años por los yihadistas de Boko Haram.