El hipnótico vuelo de una garza blanca y cómo a Carlos Pagni se le escapó la noticia del año

La culpa puede haber sido de la garza. Una garza blanca, esbeltísima, que recorría el inmenso jardín de la isla El Descanso, el paraíso que mi amigo Claudio Stamato creó en el Delta. Era el 13 de octubre de 2008. El feriado del 12 se había pasado para ese lunes. Yo me había tomado el día para salir de la ciudad y, después de almorzar, había salido con la cámara de fotos a perseguir a esa garza por la arboleda.

Cuando estaba por sacar la que podría haber sido la mejor foto, comenzó a sonar, molestísimo, el celular. Intenté no atender en dos oportunidades pero, al final, me rendí. Era un amigo que vive en Córdoba, casi aislado, en un campo, pero que a pesar de eso suele tener buena información. Sin embargo, esta vez parecía alucinado: «Carlos, prestá atención. Se están por quedar con los fondos de pensión. Son 90.000 millones. Ponete a mirar». Entre compasivo y cortante, le contesté. «Ok, ok, me pongo a mirar». Y traté de apuntar de nuevo hacia la garza.


Es posible que la interrupción de la persecución fotográfica haya sido determinante. Puede ser que, por el contexto en que irrumpió, la información me resultara fastidiosa. Y, además, inverosímil. Esto último suele ser determinante: uno suele evitar poner en movimiento la maquinaria de consultas para preguntar por un disparate. Cualquiera sea el motivo, me dejé estar.